Hong Kong, entre caminatas y tenedores

Por: Carolina Osorio

Desde Singapur, una escapadita de fin de semana te puede llevar a lugares exóticos, diferentes, caóticos, excitantes, exigentes, relajantes, misteriosos. Hay algo para todos y para todo tipo de ánimo. En mi último viaje decidí explorar Hong Kong y quiero dejarte mis impresiones.

Hong Kong aún es considerada Asia Light ­o Asia para principiantes, posiblemente por las décadas de control inglés que dejaron una marca en la ciudad y en la gente. Se divide en 13 distritos, de los cuales 3 zonas son las más visitadas por los turistas: la isla de Hong Kong (contiene 4 distritos), Kowloon y el distrito de las islas. Hong Kong es, en mi opinión, el punto medio entre el caos de Bangkok y la occidentalizada Singapur.

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Encontramos un vuelo Singapur-Hong Kong a un precio razonable y cuyo horario nos permitió empezar a recorrer la ciudad a primera hora del día. El vuelo salió a las 3:00am y llegamos a las 6:00am. El aeropuerto de Hong Kong es como muchos en la región: grande, limpio y fácil de transitar. Una vez pasamos migración, aprovechamos para desayunar pero a esa hora lo único abierto era McDonald’s y DeliFrance. Por el tamaño de las filas, escogimos DeliFrance quienes ofrecen un sustancial menú de desayunos y cafés.

El siguiente paso era conectarnos. Por varias razones somos viajeros que nos gusta estar conectados donde estamos, no queremos arruinar nuestras vacaciones por ineficiencia innecesaria teniendo la tecnología a nuestra disposición. Paramos en China Mobile, un pequeño local que se encuentra en el nivel de llegadas y por HK$65 compramos una tarjeta SIM de uso ilimitado por 5 días.

Siguiente misión: conseguir una octopus card, la tarjeta recargable para uso en el transporte público. Se puede comprar en una estación de metro y es recargable en los 7/11 o en las estaciones. También existe la posibilidad de comprar un paquete que incluye el servicio del Airport Express ida y vuelta, uso de MRT y dependiendo de la oferta del mes, puedes encontrar descuentos en taxis.

La llegada a nuestro hotel estaba lejos aún. Tomamos el bus S64 con destino a Lantau Island, donde un corto viaje nos llevó al teleférico del Ngong Ping Cable Car Tung Chung Station, lugar donde hicimos transbordo al bus 11A que nos llevaría a Shek Mun Kap Road. De ahí seguimos el camino en dirección a Ngong Ping. La caminata nos tomó una hora y media. El paisaje es bonito, resaltan los árboles y los bosques de bambú. El camino está pavimentado y señalizado y mientras caminábamos pudimos ver la islas y el mar. Los últimos 2 km fueron con la estatua del Big Buddha marcando nuestro destino, una escena misteriosa con la neblina que recubre la figura.

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La subida hasta la base de la estatua es un último esfuerzo de 268 escalones. Los monjes que cuidan de la estatua y del templo nos ofrecieron la opción de almorzar con ellos, entrar a su museo de reliquias y disfrutar de un helado cuando llegáramos arriba. En ese momento, el calor ya nos estaba haciendo querer escondernos, así que preferimos dejar el almuerzo para más tarde después de un baño.

Como premio de un esfuerzo bien hecho, nos devolvimos a la estación de buses en el teleférico, un viaje muy recomendable donde puedes ver el aeropuerto y tener una perspectiva diferente de los despegues y aterrizajes, y puedes apreciar las montañas de Lantau Island.

Siendo de Bogotá, me hacen falta las montañas y Hong Kong está rodeada y cruzada por hermosas montañas que muestran la naturaleza imperturbada desde cualquier esquina y ofrecen ese sentimiento de tranquilidad y admiración por la madre tierra.

Siguiendo nuestro recorrido, el bus A11 nos llevó hasta Kowloon. Nos bajamos a caminar por el parque Kowloon en dirección a nuestro hotel.

El hospedaje en Hong Kong puede ser la parte más costosa del viaje. Para nosotros, es ideal estar en un lugar céntrico, limpio y privado, así que terminamos en Super Inn.

Para cerrar el día de una manera espectacular, comenzamos el recorrido de restaurantes de mucho renombre. El primero fue Kam’s Roast Goose. Al llegar, nos anunciamos a la entrada donde inmediatamente nos pidieron que reserváramos nuestro ganso y luego a esperar. Mientras tanto escogimos los acompañamientos: un poco de vegetales, arroz y Char Siew. Todo estuvo verdaderamente fingerlicking good, aunque el ganso un poco difícil de comer ya que viene con huesos súper filosos, y por lo que se paga, lo podrían deshuesar.

Al día siguiente, nos levantamos muy temprano para ir a desayunar a un lugar que nos habían recomendado mucho, Australian Dairy Company, un restaurante frecuentado por gran número de turistas cuyo menú, convenientemente escrito en inglés, ofrece un popular set de huevos revueltos con tostadas y sopa de pasta con jamón. Viendo el aspecto de la sopa con los pedazos de jamón no nos apeteció, así que nos quedamos con lo más sencillo: huevos y tostadas. Los huevos eran súper esponjosos, en el punto perfecto y son cocinados en mantequilla. Las tostadas son de un pan grueso y delicioso.

Para bajar el súper desayuno nos fuimos a caminar por el parque viendo la ciudad despertarse. Llegamos a lo que era The Avenue of the Stars que está en construcción hasta finales del 2016, así que las estatuas de los artistas de cine han sido llevadas a un parque. Una de estas estatuas es la del muy conocido Jackie Chan, quien claro, teníamos que pasar a ver. Al lado del parque se puede tomar el Star Ferry para cruzar a la isla de HK.

Aprovechamos esa mañana para caminar por Central y pasear por The Mid Level Escalators, una serie de caminadores eléctricos que ayudan a los ciudadanos a moverse por esta ciudad llena de escaleras­. El viaje en esta serie de escaleras mecánicas puede tomar hasta 45 minutos desde la parte de más abajo hasta su final en las faldas de Victoria Peak. Desde lo alto de las escaleras tienes una vista de todas las callecitas de la zona, por donde luego de bajada, se puede uno perder y encontrar toda clase de cosas. Encontramos las grandes tiendas de marcas mundialmente reconocidas; el PMQ, lugar donde pequeños diseñadores pueden mostrar su trabajo­; las calles de antigüedades y galerías de arte moderno. Llegamos hasta la calle de antigüedades Cat Street, una pequeña vía peatonal con puestos donde venden desde souvenires clásicos hechos en masa, hasta deliciosos cócteles, pasando por café artesanal y fotos antiguas.

De almuerzo nos dimos el lujo de ir a comer al Atelier de Joel Robuchon Hong Kong, un restaurante muy conocido, cuyo chef ha acumulado 27 estrellas Michelín a los largo y ancho de sus prestigiosos restaurantes alrededor del mundo. La hora del almuerzo en este local ofrece una opción razonable para que el viajero frugal pueda deleitar su paladar. El menú incluye ceviche de atún con aguacate, huevo frito con pearl rice, carne con shallots y pimientos, cordero con berenjena, confit de limón y comino, tabla de quesos franceses y postre de chocolate blanco y couse de mango. Fue verdaderamente delicioso. Hay que tener en cuenta que no dejan entrar a los hombres en chanclas y shorts.

Después de tan bacal experiencia gastronómica una siesta en el hotel, pero este nivel de derroche se paga con sudor, así que volvimos a tomar el ferry camino a la isla de Hong Kong, esta vez con el fin de llegar hasta Victoria Peak. La caminata nos llevó por las mismas escaleras mecánicas de la mañana y las tomamos hasta su punto más alto donde comienza Old Peak Rd. Este es un camino peatonal que le da la vuelta al pico hasta llegar a su punta. Se puede subir también por el Tram, pero caminar hace valer un helado cuando se llega arriba. La caminata tardó unos 45 minutos, pero es la más fuerte de las que hicimos ya que es constantemente para arriba en una inclinación bastante empinada y sin descansos como en las otras. En la punta del pico hay dos centros comerciales donde en uno, puedes subir al techo y entrar en una experiencia virtual 4D, y en el otro, puedes subir sin necesidad de pagar. En el camino puedes comprar un helado y sentarte a disfrutar del skyline desde arriba.

Para devolvernos las filas eran muy largas. Hay múltiples maneras de volver a la ciudad y por la noche todas se llenan. Se puede usar el Tram, buses, Vans, carros; nosotros escogimos las Vans, son más rápidas que los buses y con menos paradas. Todo el servicio de transporte se encuentra debajo del centro comercial que está más atrás y está bien señalizado.

Nuestra última aventura en Hong Kong era The Dragons Back. Esta caminata se hace en la punta sureste de Hong Kong Island, una zona poco urbanizada que se protege como un lugar para que los deportistas y amantes de la naturaleza puedan salir de la ciudad, sin ir muy lejos.

Se puede tomar el MTR hasta la estación Chai Wan y luego un bus hasta To Tei Wa, lugar donde comienza la subida. Esta caminata puede tardar de 2 a 4 horas dependiendo de donde la quiera terminar uno, el camino completo termina en una playa. A las 3 horas estás en una salida cerca a una estación de Van para ir al MTR. Ésta, aunque es la más larga de las tres caminatas que hicimos, fue la más fácil, ya que una vez se hace el primer ascenso el resto del camino es encima de las montañas casi sin esfuerzo, eso si, es totalmente descubierta así que buen bloqueador y sombrero son necesarios.

Terminamos esa noche caminando nuevamente por las callecitas de Central, viendo las vitrinas y la gente entrar y salir de los restaurantes, heladerías y bares. Aunque era domingo en la noche, la ciudad estaba llena de vida, había gente por todas partes. Probamos un lugar de Dim Sum, que no recordamos donde es, y un lugar de satay tailandés, que tiene sabor latino más que asiático. El satay de carne viene con ají de tomate y cebolla, a mí me recordó a los pinchos de la Perrada de Edgar en Bogotá, sólo faltó la arepita.

El final de este viaje no fue muy asiático, fuimos a probar el nuevo McDonald’s Next. Las posibilidades de armar tu propia hamburguesa dan despegue a la imaginación, y es un concepto que con un poco de tweaking, creo que puede llevar a esta franquicia a cubrir la brecha entres las hamburguesas muy baratas (aunque fuera de Estados Unidos no son tan baratas) y las más caras de alta calidad. Este nuevo local también innova teniendo servicio de meseros ­what??­ y una barra de ensaladas. Esto no es tan impresionante como lo quieren hacer ver en los comerciales, pero es un buen comienzo.

Al día siguiente, tomamos el vuelo de regreso a Singapur en la madrugada, y siendo lunes, derecho a la oficina.

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